jueves 9 de octubre de 2008

No es país para hipotecados

La economía está que arde. A pesar de las últimas medidas tomadas por los gobiernos para dotar a los bancos de mayor liquidez y tratar de salvarlos de la quiebra, la tensión continúa a flor de piel. El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, anunció ayer la posibilidad de una recesión global el año que viene, dato que ha contribuído a que crezca la desconfianza en el sector financiero.
Por su parte, en España el Ministro de Economía, Pedro Solbes, asegura que los bancos de nuestro país están fuera de todo riesgo y cree que ninguna entidad financiera española llegará a verse en situación de insolvencia. No obstante, la medida del Gobierno de aumentar hasta los 100.000 euros las garantías en los depósitos para los ahorradores ha creado cierta sensación de inseguridad en los ciudadanos.
Mientras tanto, se espera que la bajada de los tipos de interés anunciada hace pocos días por el Banco Central Europeo aumenten la liquidez del dinero, y con ello, se vean favorecidos el sector financiero y el hipotecario. No obstante, de momento los efectos de la crisis están notándose no sólo en los círculos empresarial y financiero, sino también en la economía real, la que afecta a las familias.
Las hipotecas han subido, el paro ha aumentado, y muchos ciudadanos se las ven negras para llegar a fin de mes. Resulta contradictorio que siempre que las cosas van mal se tienda a socorrer al que más tiene, en este caso los bancos y las grandes entidades financieras. Con ello no critico las medidas tomadas. Considero que dada la situación actual sería difícil optar por otra solución. Lo que creo es que se deberían tomar cartas en el asunto y evitar la especulación en los mercados que ha llevado a la crisis actual.
Anoche me tocó el corazón el programa Esta casa es una ruina. En él, se ayudó a una familia de siete miembros sin recursos a reformar su casa. Se trataba de un marido y su mujer, minusválida a consecuencia de una enfermedad degenerativa, y cinco hijos, cuatro de ellos mellizos. El padre se las arreglaba como podía para criar a sus hijos, ayudar a su mujer, y sacar a la familia adelante. No tenían dinero ni para colchones, pero estaban unidos y trataban de sobrevivir con lo que tenían.
Me emocionaron sus lágrimas al ver la transformación de la casa, convertida por fin en un verdadero hogar, la alegría de los más pequeños jugando con sus nuevos juguetes, la de la hija adolescente al recibir una beca para estudiar peluquería...Y las de la madre, que por fin podía disponer de una casa adaptada a su minusvalía. Todos ellos, sus rostros radiantes, llenos de felicidad y agradecimiento, todo por poder disponer de un bien de primera necesidad como es el de una casa.
Y entonces me pregunté, ¿cuántas familias habrá en estos momentos en España que se encuentren en esas u otras circunstancias parecidas? ¿Cuánta gente habrá que no pueda ni disponer de un hogar, de comida y ropa para sus hijos? Sin duda muchas personas. Por ello, cuando se habla de crisis y de recesión se debería hablar en primer lugar de todos esos ciudadanos que pasan dificultades, de sus problemas y vicisitudes. Y se debería hablar de soluciones, de soluciones para todos ellos, para los que más lo necesitan.

2 comentarios:

David Fdez. Garcia dijo...

Uau! Estoy impresionado, he querido devolverte el favor de leer mi blog y agradecertelo echando un ojo al tuyo y dios mío, me he quedado impresionado, tanta buena letra tiene que salir más allá de un blog personal. Leí que eras becaria de periodismo, espero que sepan ver lo que esconden esas palabras y te den el puesto que te mereces. En serio escribes muy bien, pero si lees mi blog, verás que yo soy más especialista del lenguaje más callejero. Fácil lectura y mensaje directo. Dos estilos diferentes, pero ninguno mejor. Felicidades y suerte en el concurso

isensei dijo...

Gracias por visitarnos. Espero que algún día pueda llegar a escribir tan bien como tú.