miércoles 3 de octubre de 2007

Conservar nuestra historia

Hoy comento la publicación de una noticia que me ha llamado especialmente la atención, relativa a la caída de un edificio en el barrio del Carmen de Valencia. Este hecho no me habría sorprendido tanto si el edificio en cuestión no se hubiera desplomado sobre un antiguo refugio de la guerra civil. Esta noticia coincide con el descubrimiento hace apenas una semana de otro refugio de la misma época.

Resulta indignante que las autoridades locales no den el valor que se merece a estos vestigios de nuestra historia. Valencia fue capital de la República durante casi un año, de noviembre de 1936 a octubre de 1937. Durante este período, la Junta de Defensa Pasiva impulsó la creación de numerosos refugios antiaéreos. Estos escondites son el testimonio de una época, desgraciada y amarga de la historia de nuestro país, pero que precisamente por lo que representan deberían ser conservados.

Ya no se trata de hacer valoraciones de uno u otro signo, se trata de preservar todo aquello que pertenece a nuestro pasado, de conservar nuestra memoria, precisamente con hechos tan dolorosos, para saber que un día sucedieron, y que con suerte no se volverán a repetir.

Alemania es un buen ejemplo de progreso y adelanto, en cuanto a la economía y la industria se refiere, pero también es modelo por lo que respecta a la preservación de la memoria. Este país ha sabido salir adelante sin dar la espalda a su historia, hecho admirable si tenemos en cuenta el horror del que ellos fueron máximos responsables.

En Berlín todavía se conservan algunos de los búnkers de la Segunda Guerra Mundial, hecho que permite a los visitantes poder conocer de primera mano historias sin duda horripilantes, pero que sirven para que seamos más conscientes de que tales hechos realmente sucedieron y no son simples narraciones lejanas recopiladas en fríos libros de texto.

Por el momento, el refugio recientemente descubierto parece que va a ser conservado, y esperemos que nuestros gobernantes estén a la altura de las circunstancias. Aquí no han de contar los intereses políticos y partidistas. Se trata de la historia de todos, y como tal, ha de tratarse con respeto.

Por desgracia, esta falta de interés por lo propio ya se ha cobrado algunas víctimas, como es el caso del mencionado refugio que hoy se ha visto sepultado por un edificio derrumbado. Un ejemplo ilustrador de una tendencia frecuente por lo que respecta a la conservación del patrimonio histórico y cultural. Valencia es una ciudad rica histórica y culturalmente. Sin embargo, muchas veces las autoridades se pierden en proyectos faraónicos, y se olvidan de lo más importante, de aquello que nos hace diferentes, y en definitiva, de nuestra esencia, de lo que somos.