martes 11 de septiembre de 2007

Un caso con muchas incógnitas

Hacía tiempo que no surgía una historia que despertara tanta expectación e incógnitas como la de Madeleine McCann. El caso de la niña británica desaparecida el pasado 3 de mayo en El Algarve (Portugal) no ha dejado de suscitar reacciones de lo más diversas desde que el suceso saltara a la luz pública. Los últimos giros de la investigación han colocado a sus mediáticos padres, los McCann, en el ojo del huracán. Ellos insisten una y otra vez en su inocencia, pero lo cierto es que las últimas pruebas con las que trabaja la policía lusa apuntan en una sola dirección: que Madeleine McCann jamás salió de la habitación del apartamento de Praia da Luz.

Las últimas noticias publicadas sobre el caso afirman que la policía ha encontrado huellas de ADN de la niña en el coche que los McCann alquilaron, así como en el alféizar de una de las ventanas del apartamento en el que la familia británica pasaba sus vacaciones. Estos restos parecen confirmar la presencia del cuerpo de Madeleine en el vehículo cinco semanas después de la desaparición, hecho que plantea la teoría de que Madeleine podría haber permanecido dos semanas en el piso donde se alojaban los McCann.

Evidentemente, todos estos supuestos son sólo teorías que baraja la policía, y por el momento, carecen de cualquier tipo de confirmación oficial. No obstante, el mero hecho de imaginar a unos padres como los McCann responsables de una situación tan rocambolesca como la descrita anteriormente pone los pelos de punta. Gerry y Kate, dos médicos de clase media, creyentes y luchadores sin tregua, lo han dejado todo estos últimos meses en pro de su hija, rodando por platós de televisión, y recibiendo apoyos y muestras de comprensión de ciudadanos de a pie y estrellas como David Beckham.
Estos padres han sido la encarnación del dolor, duro y cruel, que representa la desaparición de un hijo. En estos cuatro meses, los McCann han puesto rostro a la aflicción de muchas familias. Han sido su voz y sus lágrimas, la expresión de sus sentimientos y reivindicaciones. Con sus frecuentes declaraciones a los medios de comunicación y sus manifestaciones de dolor, se han convertido en los abanderados de una causa mayor, la de muchos padres que como ellos, han pasado por la terrible situación de la pérdida de un hijo. ¿Dónde quedaría esta causa si se demuestra su culpabilidad?
Sea cual sea el desenlace final, el único hecho certero es que una niña que estaba a punto de cumplir cuatro años continúa desaparecida. Una niña de cuatro años.